Abrazos matutinos de despedida... Decimos adiós a nuestros amigos Tony y Luis con la sensación, o el deseo, de que volveremos a compartir albergues y experiencias de camino juntos... ojalá así sea.
Como nos había indicado Iñaki, el de Eskerika, seguimos el camino que va por el margen derecho de la ría, disfrutando de unas vistas privilegiadas de la ciudad de Bilbao y sus ecos portuarios, y que nos llevó hasta Getxo y el centenario puente colgante que une a esta población con su vecina Portugalete.
Se nos suma al desayuno en Portugalete Maurice, joven peregrino austríaco de origen indio, el cual nos acompaña por el rojo bidegorri con sus pasos algo doloridos y agradable conversación en inglés hasta Pobeña, villa que nos da la bienvenida con su espectacular playa.
Después de dejar nuestras mochilas en el albergue, decidimos comer un bocadillo en el bar más cercano, donde vivimos una verdadera experiencia surrealista con algunos de sus peculiares clientes.
Ya con el estómago lleno y aún incrédulos ante lo vivido en el bar, aceleramos nuestro paso para llegar ràpidamente a la playa y sumergir nuestros cuerpos en sus siempre reparadoras aguas. Tan repuestos quedamos, que sacamos fuerzas, que no ganas porque eran muchas, para pedir unas palas a unos chicos y ponernos a jugar al tenis durante media hora, otro pequeño lujo que nos permite este Camino del Norte.
miércoles, 24 de julio de 2013
Bilbao-Pobeña (24km)
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