domingo, 18 de agosto de 2013

Pedrouzo-Santiago(22 km)

San Román de Retorta-Melide(30 km)

Habiendo desayunado, dejamos temprano el albergue de San Román de Retorta y seguimos camino hacia Melide, a unos 30 kms.
El camino hacia esta ciudad a  primera hora de la mañana se convierte en un ameno y fresco paseo a través de las pequeñas poblaciones que nos vamos encontrando. Sin embargo, el sol hizo acto de presencia y empezó a aplomar nuestros pasos y a calentar nuestras cabezas.
Cansados, no solo por el intenso calor, sino por el largo camino, llegamos a una Melide engalanada en fiestas y, como era de esperar, nos encontramos una ciudad plagada de peregrinos, ¡cientos de ellos!, aquellos que eligieron caminar hacia Santiago por el Camino Francés, el más concurrido y conocido de todos los que se dirigen a la tumba del apóstol.
Por la tarde, decidimos ir a cenar todos juntos y degustar, una vez más, una de las delicias de El Camino en tierras gallegas, el pulpo; no con cachelos, pero sí acompañado con unos también gallegos pimientos de padrón.
Después de cenar, pocas son las ganas de unirnos al ambiente festivo de la ciudad y muchas las de llegar al albergue y dormir. Ya en Santiago tendremos tiempo de regalarnos la merecida celebración...

Melide-Pedrouzo(31 km)

A pesar de la gente que había en el albergue, el despertar fue silencioso. Poco a poco se iba escuchando el característico ruido de las cremalleras de las mochilas a medida que la hospitalera hacía sonar la máquina de café para unos peregrinos que salían hacía la arteria principal de la peregrinación a Santiago. En nuestro caso el destino era Pedrouzo, a 33 km. Lo elegimos así para llegar a la Plaza del Obradoiro en dos etapas y escapar de las aglomeraciones de este tramo. No obstante era emocionante ver cómo semejante multitud dirigía sus pasos al oeste. Entre ellos múltiples culturas, múltiples pensamientos, múltiples dolores pero sobre todo, múltiples deseos. Los había religiosos en exceso así como otros en defecto, los había deportistas, minusválidos, los había turistas y ciclistas..., peregrinos. Todos avanzábamos formando una gran fila por caminos cargados de sombras y bellos senderos pues, a pesar de estar saturado, no ha perdido su belleza. Al llegar a Arzúa, algunos peregrinos, ya exhaustos, se iban agrupando en las puertas de la gran oferta de albergues de esta pequeña ciudad conocida por sus quesos pero también porque durante la Batalla de Pavía, un lugareño(Alonso Pita da Veiga) hizo prisionero al Rey Francés Francisco I. Seguimos camino Pedrouzo visitando, por recomendación de los voluntarios de esta villa, el templo de Santa María, dónde aprovechamos para sellar y dejar constancia de nuestro paso. La llegada a O Pedrouzo se hizo de desear, los km marcados en los mojones no se correspondían con la realidad y además el calor iba mermando nuestras fuerzas. Por suerte, el grupo de avanzadilla nos iba animando y nos adelantaba los bares y descansos que había en el camino. Al llegar corrió la cerveza por doquier y, tras una reparadora siesta, nos sentamos a ver cómo la multitud llenaba bares y tiendas, ocupaba los parques y cómo la magia del camino inundaba este atardecer
que, para muchos de nosotros, era el último antes de ver finalizado nuestro camino.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Lugo- San Román de Retorta( 19-23 km)

Hacía poco que el bar había abierto, los clientes, por su situación estratégica, se aproximaban y lo iban llenando a medida que su única camarera iba perdiendo el humor. A la salida los pasos peregrinos parecían pesar más que otros días. Las ampollas y las cargas musculares iban mellando la velocidad del grupo y poco tardamos en separarnos. El dolor era tal que hubo rendiciones y ahora no sólo el dolor físico irrumpía nuestro camino sino que se sumaba el emocional de no haber acabado una etapa a pie. No obstante no es rendirse no hacer una etapa con el resto, rendirse sería no poder llegar a Santiago. Durante la ruta, y seguidos por la ilusión de ver una construcción única en España, decidimos desviarnos 4 km para ver la iglesia subterránea y tardorrománica de Santa Eulalia de Bóveda. Desafortunadamente, todos los peregrinos que decidimos ir hasta allí, no pudimos entrar a verla porque aquellos que debían enseñarla no estaban, por alguna razón, en su puesto de trabajo. Después de preguntar a una amable ganadera desistimos de ver esta iglesia y seguir nuevamente las flechas amarillas que nos llevarían hasta la pequeña San Román de Rétora. En el bar nos esperaban quienes, acertadamente, no vinieron a ver la impenetrable iglesia y fue el momento de comenzar a comprar para comer y cenar. Aquí nos dimos cuenta de los distintos ritmos de vida entre la ciudad y los pequeños pueblos. Su voluntad era generosa pero su eficiencia no acompañó a los más de 45 minutos que tardó en servirnos 4 cosas. La llegada al albergue estaba cargada de incertidumbre. La desorganización invadía el lugar a falta del hospitalero, pero a su llegada y al saber estar de los peregrinos, todo quedó solucionado. La comida fue un éxito.

O Cádavo-Lugo(31 km)

Con los "buenos días" de los nobles jóvenes de O Cádavo, en festiva amanecida, comenzamos la mañana y el largo camino hacia Lugo, a unos  31 Kms. Un largo y duro camino, pues volveremos a pisar poca tierra y mucho asfalto, como en las pasadas etapas cántabras.
Hoy se suman a esta aventura, Adán y Charlotte, dos buenos amigos que estoy seguro disfrutarán como niños
esta experiencia. Como pasó con las valientes chicas de Zaragoza, en sus pasos se reflejan la ilusión y las ganas por formar parte de este sueño.
El Camino Primitivo va llegando a su fin y ya parece que empezamos a sentir, o a intuir,  la ola de peregrinos del camino francés en su fluir hacia Santiago, ejército de entusiasmados soñadores armados con concha, bordón y mochila, cargada de mágicas experiencias y enseñanzas de vida.
Después de pasar diferentes poblaciones, en las que la tradicional fuente de agua fresca es sustituida por la menos amable, a la vista y al bolsillo, máquina expendedora de bebidas, llegamos agotados al casco histórico de Lugo tras pasar una de las varias puertas de su imponente muralla romana, la que antaño pasó también Alfonso II el Casto.
Lugo respira historia por todas sus calles, sus casas y su suelo. Es una pena, como ya ha pasado en otros ciudades visitadas en este largo camino desde Irún, no poder quedarnos más tiempo para disfrutar de ella. Nos iremos con la satisfacción de haber visitado su bella catedral de Santa María y haber recorrido su muralla a lo largo de su adarve, acondicionado para el disfrute diario  de lucenses  y visitantes.
Dejamos Lugo, también, con el buen sabor de boca que nos deja el pulpo con cachelos y el ambiente de sus terrazas y bares. Bares como el Vintage, donde disfrutamos de la amabilidad de su propietario, que no paró de ofrecernos sus pinchos cada vez que pedíamos una caña.

lunes, 12 de agosto de 2013

Fonsagrada-O Cádavo(27 km)

Las mañanas comienzan a ser más oscuras pero hoy, en especial, más aun. Un manto de espesa niebla no nos permite ver más alla de las señales que van apareciendo a nuestros pies. Pronto nos cruzamos con los peregrinos que han pasado la noche en Padrón y van un poco más rezagados sabiendo que el día no apretaría con el calor propio del verano. Ascendemos poco a poco por sombríos caminos. Predominan pinares y castañares y, respecto a la fauna doméstica, cambiamos de las robustas vacas Asturianas de los Valles a las no menos impresionantes Rubias Gallegas. Llegados al final del pinar que baja hasta Portadavella repusimos fuerzas con bocadillos hechos con barra gallega, es decir, comimos para todo el día. La amable camarera parecía no dar abasto al enjambre de peregrinos que salían de entre los árboles. Con mano izquierda y mucho carisma nos atendió mejor de lo que se podía esperar en tan abarrotado lugar. El camino seguía ahora hasta Lastra y, a pesar de ver cantidad de telas de araña resaltadas por el rocío, no hubo ninguna tan peligrosa como lo fue la flecha amarilla que guió a muchos peregrinos por un camino precioso pero poco transitable, del que todos salían exhaustos. En Lastra nos sentamos a refrescarnos y a ver la llegada de los incautos que no deseaban dicho sufrimiento. Posteriormente
el camino hasta O Cádavo fue pobre en sombras y comenzamos a sufrir los efectos de una niebla que se levantaba y daba paso a un sol radiante y castigador. No obstante, los últimos km estuvieron impregnados de música y cohetes que, desde lejos, nos hacía imaginar el ambiente festivo de nuestro pueblo por un día. A la llegada, nuevas polémicas empañaban el albergue. La mezcla de peregrinos, turigrinos y personas que caminan a Sangiago no es apropiada cuando las plazas escasean.

Grandas de Salime-Fonsagrada(29 km)

Partimos temprano hacia Fonsagrada dejando a nuestras espaldas, aún de noche, la Colegiata de San Salvador.
En nuestras mentes la subida al alto del Acebo, que pondrá fin no solo a nuestro paso por Asturias, sino también a la dureza de este Camino Primitivo que ya va llegando a su final.
Aunque de fuerte pendiente y larga en su recorrido, la subida al alto del Acebo no coge desprevenido al curtido peregrino que ya está destinado a llegar a Santiago, después de haber puesto a prueba su fuerza y voluntad en las etapas anteriores.
Ya superado el alto y en provincia de Lugo, disfrutamos de otro maravilloso mar de nubes del que emergen efímeras islas coronadas por abundantes aerogeneradores, gigantes ingenios del siglo XXI en un camino de ecos medievales.
Llegamos a una Fonsagrada con aires de fiesta, pues se celebra en ella un festival de folklore.
Sorprende la gran cantidad de peregrinos que pasean por las calles de esta villa, unos a por la típica ración de pulpo con cachelos y otros buscando, sin suerte, alojamiento en uno de sus varios hostales, pues el albergue, situado en el vecino pueblo de Padrón, estaba desde hora temprana saturado de peregrinos.

domingo, 11 de agosto de 2013

Berducedo-Grandas de Salime(20 km)

Algunos lograron hacer noche en Berducedo, otros nos desplazamos hasta la pequeña A Mesa, de modo que algunos han disfrutado hoy de los km que hicimos otros ayer. En A Mesa nos levantamos sabiendo que habíamos pasado la noche en el albergue más alto del camino primitivo, pero ahora nos tocaba subir un poco más, hasta los molinos que coronan esta montaña y nos sitúan por encima del mar de nubes que nos permiten ver con claridad la salida del sol. Comenzamos a descender por Buspol, donde su coqueta iglesia consagrada a Sta Marina contrasta con otro mar de nubes y es lugar de obligada fotografía. Nos espera ahora un camino sin sombras. Embebidos entre pinos y castaños descendemos 800 metros hasta el embalse de Salime y encontramos el único bar de toda la etapa, por supuesto lleno de peregrinos que deseaban, por extraño que parezca, una cuesta arriba después de tanto bajar. Al llegar a Grandas deseamos con impaciencia ver La Colegiata de San Salvador, del siglo XII, lugar de culto cuidado por uno de los personajes más carismáticos del camino, Doña Manuelita. Esta dulce anciana nos mostró, con la alegría propia de un niño que muestra sus juguetes nuevos, el lugar que cuida con esmero y nos recomendó, acertadamente, ver el museo etnográfico del lugar. En el museo pudimos, rememorar, algunos más que otros, vivencias de nuestra infancia. Este museo, en continuo crecimiento, acumula cientos de utensilios de múltiples oficios y da a sus espectadores una visión de las diferencias y similitudes entre el pasado y el presente. Después de preguntar qué bares abrían pronto para desayunar pudimos descansar de otro bello día del Camino.

sábado, 10 de agosto de 2013

Pola de Allande-Berducedo(20 km)

En Pola de Allande iniciamos la que es considerada la etapa reina del Camino Primitivo. Como O Cebreiro en el Camino Francés, es de ese tipo de etapas que, una vez superada, deja en el cansado peregrino una especial sensación de fuerza y autoestima que regeneran la agotada, que no rendida, voluntad del caminante en su itinerario hacia Santiago, del que ya estamos muy cerca.
No solo se trata de una de las etapas más duras de este camino, sino también una de las más bellas.
Ascendemos hacia el Alto del Palo disfrutando de un camino teñido del verde de hayas, acebos, robles y helechos escuchando la natural melodía de los arroyos del Nisón. Embriagados por este mágico entorno, la vista y la imaginación del peregrino se distraen queriendo ver fantásticos seres en las caprichosas formas de los troncos que se van encontrando en su camino.
Ya casi con nuestras botas pisando el Alto del Palo, y empapados en sudor, las vacas con sus cencerros parecen querer anunciarnos que ya hemos llegado a la cima, desde la que contemplamos un paisaje  espectacular de las montañas asturianas que nos hace olvidar inmediatamente la dureza del ascenso.
Después de regalar semejante espectáculo a nuestros ojos, comenzamos un largo descenso hacia el singular pueblo de Montefurado. Al pasar junto a sus casas de pizarra uno no deja de sentir cierta pena por su carencia de vida. Algún peregrino comenta que sería el lugar perfecto para crear el mejor albergue de peregrinos de todos los caminos; verdaderamente una bonita idea rescatar a este tesoro humano.
Ya cansados y con ganas de encontrar un bar donde refrescar nuestros ánimos, llegamos a Texu de Lago donde, después de saciar nuestra sed y tomar el tan deseado descanso en la terraza de su bar, seguimos camino de nuestro destino de hoy, Berducedo.
Al caer la tarde en Berducedo, y habiendo cenado en uno de sus bares, el frío empieza a calar en los desabrigados peregrinos que, temprano, abandonan la calle para envolverse en sus sacos de dormir y descansar tras esta agotadora jornada.

Tineo-Pola(29 km)

Con el despertar pronto para curar algunas ampollas de l@s peregrin@s más desafortunad@s iniciamos el ascenso por una de sus calles que ya daba la risa a más de un@ y nos adentramos en los ya conocidos y bellos caminos asturianos hasta llegar a Campiello. Aquí, lugar obligatorio para aquellos que van sin prisa, nos deleitamos con las empanadas de casa Herminia. Su propietaria, muy simpática, tomaba notas casi sin escuchar puesto que ya sabía que casi todos nos decantaríamos por su especialidad, la empanada de chorizo y la de pulpo. Aquí disfrutamos de un buen ambiente peregrino para ir despidiéndose uno a uno a medida que salíamos dirección a Pola de Allande. La llegada al pueblo, tras un fuerte descenso la celebramos con frescas cañas que apaciguaron la sed de este día que empezó frío pero acabó quemando las suelas de nuestras botas. Por la tarde dimos un paseo que cruzaba el río Nisón y podíamos observar las ya conocidas casas de indianos. Por otro lado, muy escondida en su núcleo urbano, está la iglesia románica de San Andrés. Nuestra mayor sorpresa, de esas que hacen recordar el camino, fue encontrar a un paisano canario(de Artenara) regentando uno de los restaurantes más representativos del lugar. Después de una cena propia de celebración y con un Enate Tapas como acompañamiento nos despedimos hasta mañana. Según las guías y avisos de otros peregrinos, será la más dura de este camino primitivo pero ya de eso que se preocupen los "nosotros de mañana".

Salas-Tineo


Desayuno a primera hora de la mañana en el bar La Luciana, abierto muy temprano para ofrecer al peregrino la primera comida de su jornada.
Mientras, en la tele del bar y, como dice el poeta, "vivir cotidiano", amenazas terroristas, asesinatos, corrupción... y mucho fútbol para equilibrar los ánimos del espectador.
Salimos del bar dispuestos a iniciar el  inmediato ascenso hacia Porciles, bajo una lluvia que nos acompañaría más de lo esperado.
Reponemos fuerzas y recuperamos el calor perdido en esta fría mañana en La Espina, con un buen segundo desayuno, para seguir con energía y ánimo hacia nuestro destino de hoy, Tineo.
Conforme nos vamos acercando a esta población, el camino va ganando en belleza y espectacularidad, con tramos de bosque y zonas altas desde las que admirar las verdes montañas asturianas, algunas de ellas esperando pasos y bastones de peregrinos en su camino hacia Santiago.
Llegamos a Tineo con ganas de quitarnos las húmedas prendas y disfrutar de esta pequeña ciudad enclavada entre montañas.

martes, 6 de agosto de 2013

Grado-Salas(23 km)

La ya chistosa señora del hostal puso orden durante el desayuno. Repartió cafés con leche a diestro, siniestro y peregrinesto a discreción. A su vez, vocifeaba que había un bollo para cada uno y que por allí andaba el sello para la credencial previo pago de todo lo consumido. Con las pilas cargadas de humor y, por supuesto, de calorías de unos donuts libres de conservantes, nos animamos a subir constante y duramente hasta el alto de El Freisnu. Ahora una fuerte bajaba rompepiernas desemboca en Dóriga, donde el jardín de un estimado palacete nos ayuda a recuperar ánimos. Es aquí cuando nos empezamos a dar cuenta de los impresionantes eucaliptos de la zona. Seguimos nuestro paso por frondosos caminos cargados de musgo, helechos, zarzas, yedras..., hasta que llegamos a la población de Cornellana. Aquí, el camino avanza hasta el ya abandonado monasterio de San Salvador y, donde antaño, hacia el siglo XII, fue ocupado por monjes benedictinos.  Sus muros nos alegraron la vista durante la pendiente que tuvimos que subir el resto de la etapa. Los últimos 5 km se hicieron largos, con varias paradas y la llegada a Salas fue celebrada con buena comida y vino después de coger sitio en un albergue cargado de peregrinos como nunca antes, según los lugareños, había estado en este camino. La tarde fue de descanso, con vistas a sus elementos arquitectónicos más emblemáticos como su torre señorial y la Colegiata de Santa María, ejemplo del renacentismo asturiano. Por la noche, vuelta a un albergue que auguraba festivo dado el comportamiento  de sus peregrinos más animados.

Oviedo-Grado(26 km)


Iniciamos con ilusión desde la basílica de El Salvador el Camino Primitivo,  el que hizo Alfonso II "el casto" allá por el siglo IX, inaugurando con sus primeros pasos  un peregrinar de aspiraciones milenarias hacia Santiago de Compostela.
Tenemos la fortuna de contar con la incorporación y compañía de nuevas peregrinas  que traen la frescura y la ilusión del que comienza una nueva aventura, además de los nervios lógicos ante la inevitable incertidumbre del camino.
Dejamos temprano la urbe ovetense y casi de forma radical sustituimos el trasiego de coches y peatones por cencerros, vacas y la profusa vegetación de esta tierra asturiana.
Son muchos  los peregrinos que encontramos, no solo en el albergue sino en el camino, es por ello que al repicar de nuestros bastones se le suma ahora el siempre dulce BUEN CAMINO cuando al cruzarnos con un peregrino, decimos gustosos con una sonrisa.
Salvamos sin problemas  la primera fuerte pendiente, la del Escamplero, una de las muchas que nos encontraremos en esta ruta, de la que muchos peregrinos han comentado que es la más dura de todas las que llevan sus caminos a Santiago, pero la más bella.
Ya avanzada la etapa y con ganas de llegar a Grado, nos sentimos acompañados por el fluir de las aguas del río Nalón, el más largo y caudaloso de esta comunidad.
Ya en Grado, decidimos quedarnos en el Hotel Auto Bar, en el que encontramos en la amabilidad y atención de su entrañable dueña verdadero espíritu de camino y de hospitalera, tan importantes para el cansado peregrino.

lunes, 5 de agosto de 2013

Gijón-Oviedo(29 km)

Gijón parecía engañarnos con sus calles y sus vías, pues su salida, al igual que su entrada, se hizo eterna. Por suerte encontramos un bar abierto donde cargar nuestra dosis de cafeína matutina. Dicho bar estaba lleno de peregrinos, peregrinos de la noche, de los que sellan con risas y copas por los bares de la zona y cuyas ampollas serán dolores de cabeza a lo largo del día de hoy. Al lado de las vías del tren pudimos coger un verde camino a lo largo de Gijón para, posteriormente, desembocar en un largo polígono industrial que nos llevaría hasta la AS-18, que, hacia el sur, nos llevaría hasta Oviedo. Proyectadas sobre el duro asfalto que une Gijón con Oviedo podíamos ver nuestras peregrinas sombras, que a pesar de nuestro cambio de rumbo hacia el sur, nos recordaban hacia dónde está la tumba del Apóstol.
A medida que, poco a poco, ascendíamos el paisaje nos iba desvelando las montañas que, impasibles, nos esperan los próximos días. Llegados a Oviedo y después de ver la fachada de su Ilustre Catedral de San Salvador. era hora de reunirnos con el grupo de nóveles peregrinas llegadas desde diferentes puntos para unirse con nosotros a hacer este camino seguido por Alfonso II el Casto en su visita a la tumba del Apóstol Santiago.Comidos y descansados nos sentamos ante la Cátedral a planificar el primer tramo del que dicen "El más bonito de los caminos, pero el más duro" y, todos, ilusionados por comenzar nos despedimos hasta mañana.

domingo, 4 de agosto de 2013

Villaviciosa-Gijón(25 km)

Después de una noche de mucha cerveza y sidra, de risas y mucho ánimo de fiesta, levantarse temprano para caminar era lo menos que apetecía, pero seguimos a nuestras piernas, donde hoy parecía residir nuestra voluntad, y empezamos la dura jornada camino de Gijón.
Justo a la salida de Villaviciosa encontramos la bifurcación de caminos, donde el peregrino puede optar por tomar el camino hacia Oviedo, para iniciar desde allí el Camino Primitivo, o seguir la Vía del Norte dirección a Gijón. Aunque nuestra intención es seguir por el primero, optamos por caminar hacia Gijón para visitar esta bella ciudad. Ya desde allí podremos enlazar camino hacia Oviedo y continuar la ruta prevista hacia Santiago.
A un kilómetro y medio de este cruce de caminos, tenemos la suerte de encontrarnos a un caminante oriundo del lugar que orienta nuestros pasos mostrándonos un atajo hacia el Alto de la Cruz, una fuerte y larga pendiente que regamos con  gotas de sudor con sabor a la sidra ingerida la noche anterior.
Divisamos pronto la hermosa ciudad de Gijón, su puerto y las serpientes de humo de sus polígonos industriales al sur.
Gijón es de este tipo de ciudades del Camino que se hacen desear a ojos y ánimo del peregrino, pues, aunque parecía cercana, pisar sus calles nos llevó más tiempo y esfuerzo de lo esperado.
Encontramos allí una ciudad llena de vida y ambiente festivo:  de terrazas y calles llenas, de coloridos mercados de tradicional sabor asturiano, de bodas, cantos y gaitas, y de habilidosos escanciadores llenando de sidra sus vasos... Y todo esto frente a su bella playa de San Lorenzo.
Es también Gijón una ciudad hecha para pasear, nos enamora especialmente su paseo marítimo y sus parques y plazas, como la del primer rey del reino de Asturias, Don Pelayo, el de la legendaria Batalla de Covadonga.

viernes, 2 de agosto de 2013

La Isla-Villaviciosa(22 km)

La mañana daba señales de un día tranquilo. Los peregrinos apagaban sus alarmas y seguían en sus camas sabiendo que su destino de hoy no quedaba lejos. Después del predesayuno habitual caminamos hasta la localidad de Colunga, que antaño contaba con un hospital de peregrinos junto a la capilla de Santa Ana. Hoy nos ha hecho de punto de reunión a aquellos peregrinos que necesitamos de la cafeína para continuar. Nuestra marcha continuó tranquila, pasando por pequeños pueblos y por la pedanía de Sebrayu, final de etapa para muchas guías y que consiste en un coqueto albergue rodeado de naturaleza. Nosotros decidimos seguir hasta Villaviciosa, cuna de la Sidra y tierra de manzanos. A lo lejos, poco antes de llegar, se podía ver la fábrica de sidra "El Gaitero", bebida que recordamos por haber estado siembre en nuestras celebraciones familiares. Con toda la tarde por delante visitamos sus calles y nos atrevimos, sin mucho éxito, a servir la sidra como los expertos de la zona. Los pocos peregrinos que estábamos en Villaviciosa comenzamos a juntarnos como si de bolitas de mercurio se tratará y, cada uno a su ritmo y a su manera, fuimos cenando todos junto a una mesa. Las botellas de sidra marcaban el paso y nosotros nos dejamos llevar...

Villahormes-La Isla(33 km)

Mañana de despedidas en Villahormes. Una de nuestras peregrinas, Ann Kristin, nos deja, un nuevo camino igual de apasionante le espera en Alemania: su nuevo trabajo y su "habib", el chico por el que sus ojos brillan cuando nos cuenta ilusionada que empezarán a compartir piso en unos días. Deseándole todo lo mejor a través de nuestro "BUEN CAMINO", comenzamos la marcha hacia San Esteban de Leces con la intención de llegar temprano y descansar nuestras piernas aún fatigadas por la larga jornada de ayer.
Acompañados por el trinar de los pájaros entre caminos de eucaliptos y larga vía de asfalto, llegamos a Ribadesella, en pleno ambiente festivo, pues como cada año por estas fechas celebra el Descenso Internacional del Sella en piragua. Es por ello que en nuestro caminar por sus calles no dejamos de esquivar a jóvenes y no tan jóvenes que acuden a disfrutar de este famoso festival.
Después de reponer fuerzas y hacer acopio de provisiones para poder preparar cena en San Esteban, cruzamos el puente de esta villa portuaria sobre El Sella y la dejamos atrás admirando su playa de Santa Marina y las bonitas casas a lo largo de  su avenida, algunas de ellas producto de indianas fortunas.
Iniciamos ascenso hacia San Esteban y su albergue, fuerte pendiente que superamos con más esfuerzo del esperado. Una vez allí, y al encontrarnos el albergue cerrado y ni rastro de peregrinos, decidimos alargar la etapa hasta La Isla, atraídos por los buenos comentarios que leemos en la guía.
Por un camino flanqueado por los primeros hórreos que vemos en esta ruta del norte,  llegamos a la bella costa del concejo de Caravia y a su arenal de Moris, de extraordinaria belleza. Desde aquí y nunca separándonos del mar y las caprichosas formas de esta bella costa asturiana llegamos a La Isla, con paso acelerado por temor a no encontrar cama en el famoso albergue regentado por doña Angelita y su marido, donde disfrutamos de una tranquila tarde de descanso y conversación.
Seguimos preguntándonos cómo es posible que los albergues estén llenos cuando apenas encontramos peregrinos en el camino. Sin embargo, caminan, caminan...