martes, 6 de agosto de 2013

Grado-Salas(23 km)

La ya chistosa señora del hostal puso orden durante el desayuno. Repartió cafés con leche a diestro, siniestro y peregrinesto a discreción. A su vez, vocifeaba que había un bollo para cada uno y que por allí andaba el sello para la credencial previo pago de todo lo consumido. Con las pilas cargadas de humor y, por supuesto, de calorías de unos donuts libres de conservantes, nos animamos a subir constante y duramente hasta el alto de El Freisnu. Ahora una fuerte bajaba rompepiernas desemboca en Dóriga, donde el jardín de un estimado palacete nos ayuda a recuperar ánimos. Es aquí cuando nos empezamos a dar cuenta de los impresionantes eucaliptos de la zona. Seguimos nuestro paso por frondosos caminos cargados de musgo, helechos, zarzas, yedras..., hasta que llegamos a la población de Cornellana. Aquí, el camino avanza hasta el ya abandonado monasterio de San Salvador y, donde antaño, hacia el siglo XII, fue ocupado por monjes benedictinos.  Sus muros nos alegraron la vista durante la pendiente que tuvimos que subir el resto de la etapa. Los últimos 5 km se hicieron largos, con varias paradas y la llegada a Salas fue celebrada con buena comida y vino después de coger sitio en un albergue cargado de peregrinos como nunca antes, según los lugareños, había estado en este camino. La tarde fue de descanso, con vistas a sus elementos arquitectónicos más emblemáticos como su torre señorial y la Colegiata de Santa María, ejemplo del renacentismo asturiano. Por la noche, vuelta a un albergue que auguraba festivo dado el comportamiento  de sus peregrinos más animados.

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