Iniciamos con ilusión desde la basílica de El Salvador el Camino Primitivo, el que hizo Alfonso II "el casto" allá por el siglo IX, inaugurando con sus primeros pasos un peregrinar de aspiraciones milenarias hacia Santiago de Compostela.
Tenemos la fortuna de contar con la incorporación y compañía de nuevas peregrinas que traen la frescura y la ilusión del que comienza una nueva aventura, además de los nervios lógicos ante la inevitable incertidumbre del camino.
Dejamos temprano la urbe ovetense y casi de forma radical sustituimos el trasiego de coches y peatones por cencerros, vacas y la profusa vegetación de esta tierra asturiana.
Son muchos los peregrinos que encontramos, no solo en el albergue sino en el camino, es por ello que al repicar de nuestros bastones se le suma ahora el siempre dulce BUEN CAMINO cuando al cruzarnos con un peregrino, decimos gustosos con una sonrisa.
Salvamos sin problemas la primera fuerte pendiente, la del Escamplero, una de las muchas que nos encontraremos en esta ruta, de la que muchos peregrinos han comentado que es la más dura de todas las que llevan sus caminos a Santiago, pero la más bella.
Ya avanzada la etapa y con ganas de llegar a Grado, nos sentimos acompañados por el fluir de las aguas del río Nalón, el más largo y caudaloso de esta comunidad.
Ya en Grado, decidimos quedarnos en el Hotel Auto Bar, en el que encontramos en la amabilidad y atención de su entrañable dueña verdadero espíritu de camino y de hospitalera, tan importantes para el cansado peregrino.
martes, 6 de agosto de 2013
Oviedo-Grado(26 km)
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