domingo, 4 de agosto de 2013

Villaviciosa-Gijón(25 km)

Después de una noche de mucha cerveza y sidra, de risas y mucho ánimo de fiesta, levantarse temprano para caminar era lo menos que apetecía, pero seguimos a nuestras piernas, donde hoy parecía residir nuestra voluntad, y empezamos la dura jornada camino de Gijón.
Justo a la salida de Villaviciosa encontramos la bifurcación de caminos, donde el peregrino puede optar por tomar el camino hacia Oviedo, para iniciar desde allí el Camino Primitivo, o seguir la Vía del Norte dirección a Gijón. Aunque nuestra intención es seguir por el primero, optamos por caminar hacia Gijón para visitar esta bella ciudad. Ya desde allí podremos enlazar camino hacia Oviedo y continuar la ruta prevista hacia Santiago.
A un kilómetro y medio de este cruce de caminos, tenemos la suerte de encontrarnos a un caminante oriundo del lugar que orienta nuestros pasos mostrándonos un atajo hacia el Alto de la Cruz, una fuerte y larga pendiente que regamos con  gotas de sudor con sabor a la sidra ingerida la noche anterior.
Divisamos pronto la hermosa ciudad de Gijón, su puerto y las serpientes de humo de sus polígonos industriales al sur.
Gijón es de este tipo de ciudades del Camino que se hacen desear a ojos y ánimo del peregrino, pues, aunque parecía cercana, pisar sus calles nos llevó más tiempo y esfuerzo de lo esperado.
Encontramos allí una ciudad llena de vida y ambiente festivo:  de terrazas y calles llenas, de coloridos mercados de tradicional sabor asturiano, de bodas, cantos y gaitas, y de habilidosos escanciadores llenando de sidra sus vasos... Y todo esto frente a su bella playa de San Lorenzo.
Es también Gijón una ciudad hecha para pasear, nos enamora especialmente su paseo marítimo y sus parques y plazas, como la del primer rey del reino de Asturias, Don Pelayo, el de la legendaria Batalla de Covadonga.

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