viernes, 19 de julio de 2013

San Sebastián-Zarauzt(24 km)

La suerte nos acompañó de buena mañana, un bar abierto, donde los peregrinos, reunidos y aún con nuestras piernas temblorosas de la subida que nos esperaba, alimentamos nuestras fuerzas.
Antes de empezar a subir nuestra primera y agradable sorpresa: Un hombre, quería una foto con nosotros, A LAS 7:15 DE LA MAÑANA !!, resultó ser un personaje de lo más interesante. Sin embargo, no lo fue menos que El Enamorado del Camino, o al menos así se describía. Un señor que tenía su casa en el camino y cuya mayor preocupación y dedicación  era que entre San Sebastián y Bilbao el camino estuviera claramente señalizado y que los peregrinos hicieran uso de los altruistas servicios que había puesto y señalizado en el camino. El camino hasta Orio discurrió por un frondoso bosque que dio paso, casi a la llegada al puerto pesquero, a un espectacular albergue más digno de turistas adinerados que de peregrinos. Por el puerto de Orio, tras bordear la sombreada Ermita de San Martín, dando un respiro a nuestros cuellos castigados por un sol que ya apretaba y habiendo repuesto energías en un bar, encontramos a unos muy jóvenes lugareños que, extrañamente pedían que tiráramos monedas al agua para ellos atraparlas antes de perderla en las profundidades del puerto. Acto seguido y, ante nuestros comentarios, nos explicaron que se trataba de una tradición y, que entre ellos mismos se arrojaban monedas con el riesgo de perderlas en aquellas aguas. Dejando atrás Orio y tras un paso de montaña que nada tiene que envidiar a los más duros, se nos abre una panorámica de Zarauzt, y, al fondo, un gran peñón que se adentra en el mar y denominado "ratón de Getara", por su similitud con este roedor.
Camino a dar un chapuzón en su playa, nos cruzamos con el restaurante del cocinero más dicharachero de la televisión española y, por supuesto, fue parada obligatoria para saciar la sed de forma elegante.
La tarde discurrió tranquila, en la playa, viendo como el mar se alejaba a medida que llegaba el ocaso, y dejando un paisaje de calma grabado en la retina de los peregrinos que se retiraban a descansar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario